Derechos sucesorios tras el divorcio

De manera general, se puede establecer que la disolución de un matrimonio a través de la separación o divorcio extingue los derechos sucesorios que mantienen los cónyuges entre sí una vez que se produzca el fallecimiento de alguno de ellos.

A pesar de ello, es posible que a través de una disposición testamentaria, se establezcan a favor del cónyuge superviviente ciertos derechos sucesorios. Es decir que, a la hora de hacer testamento y a pesar del divorcio, se señale al cónyuge como heredero de acuerdo con la voluntad del causante.

Los problemas que pueden surgir en esta designación se dan en los casos en los que el testamento se realizó antes de la crisis matrimonial y tras la misma no se realizó ninguna modificación en el testamento pero se entiende que la voluntad del cónyuge fallecido no era coincidente con la que se mantenía en dicho momento. Sin embargo, las normas recogidas por el Código Civil no establecen que estas disposiciones testamentarias queden sin efecto de manera automática como consecuencia de un divorcio o separación. A diferencia de ello, los sistemas de Derecho Civil forales sí recogen normas que establecen la ineficacia de estas disposiciones sucesorias en estos casos concretos.

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