La prueba en los procesos de familia

Existen ciertas especialidades en relación con el tratamiento de la prueba en los procesos que versan sobre asuntos de familia, es decir, que resuelven controversias relacionadas con la capacidad de las personas, la filiación, el matrimonio y los menores. La Ley de Enjuiciamiento Civil recoge las disposiciones que establecen las diferencias con el régimen general.

En primer lugar, respecto a dicho régimen, a las pruebas que se pueden practicar en este tipo de procesos a instancia de las partes o del Ministerio Fiscal se añaden las que puede decretar de oficio el propio Tribunal siempre que las estime pertinentes.

Además, la conformidad de las partes sobre los hechos tratados en juicio no vincula al Tribunal, lo que significa que el mismo no podrá basar su decisión en la conformidad o silencio de la parte contraria sino que requerirá de una motivación adecuada.

La prueba en los procesos matrimoniales se valorará de acuerdo al criterio de libre valoración, abandonando el antiguo sistema de prueba tasada.

Otro punto relevante en este ámbito, es que las normas sobre el tratamiento de la prueba descritas en este articulado son aplicables también a la segunda instancia, por lo que cabe invocar nuevas alegaciones o pruebas.

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